María del Rosario: la herencia de la paisana ejemplar


Una anciana dona en su testamento tres casas, una en el barrio de El Pilar de Madrid, al Ayuntamiento de Villarrubia de Santiago. Los ingresos de la venta deben ir para la residencia de ancianos municipal.



A María del Rosario la recuerdan perfectamente los más ancianos de Villarrubia de Santiago. La mujer, fallecida hace unos seis años, tenía en sus pensamientos también a sus paisanos y donó en su testamento tres viviendas al Ayuntamiento para que el dinero de las ventas vaya íntegro al funcionamiento de la residencia de ancianos municipal 'Mercedes Patiño'.

«¡Qué detalle más bueno!», exclaman los vecinos de este municipio de 2.500 empadronados. Significa más que un gesto porque los ingresos pueden ser cuantiosos. Al menos por el piso localizado en el barrio de El Pilar de Madrid. El Ayuntamiento ha abierto la subasta del inmueble, cuya salida a la venta comienza por 318.723,33 euros. Los aspirantes disponen hasta el 25 de mayo para presentar su propuesta.

Se trata de un piso de 65 metros cuadrados construidos en la calle de las Islas Cíes, pegado a la estación de metro de la avenida de la Ilustración y muy cerca de la autopista de circunvalación de la M-30.

El Ayuntamiento contrató a un tasador para fijar el precio de partida de esta piso construido en 1970, porque la única opción posible era la subasta al ser el beneficiario un consistorio, según explica a este diario el teniente de alcalde, Alberto Hernández. Villarrubia de Santiago ha completado diferentes trámites administrativos hasta iniciar la subasta del piso, por lo que han transcurrido seis años desde el fallecimiento de María del Rosario, quien dejó también el testamento a su localidad natal otra casa en el municipio y una tercera vivienda en un pueblo de la provincia de Sevilla.

La Corporación municipal decidirá a qué parte de la residencia de ancianos destina los ingresos de la venta: a gastos comunes o a alguna reforma. El funcionamiento de este servicio pasó un mal trago hace cuatro años; el Ayuntamiento asumió entonces la gestión directa por la incapacidad de la adjudicataria de este asilo con 40 plazas y se hizo cargo de los gastos de la alimentación y la electricidad.

La donación de María del Rosario puede dejar las cuentas de la residencia muy desahogadas, en un último gesto desinteresado hacia sus paisanos.






Fuente: latribunadeciudadreal.es

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